Consultar tu historial crediticio puede ayudarte a conocer cómo aparecen registrados los créditos que tienes y tus pagos. Si usas tarjetas de crédito, uno de los conceptos que debes entender es el pago mínimo.
Este es el monto más pequeño que puedes cubrir para mantener tu cuenta al corriente durante ese periodo. El problema es que pagar únicamente esa cantidad puede hacer que tardes más tiempo en liquidar tu deuda y termines pagando más intereses.
Imagina que debes $10,000 y cada mes solo cubres lo mínimo solicitado. Aunque continúes pagando, una parte de tu dinero se destinará a intereses y otros cargos aplicables, por lo que reducir el saldo puede tomar más tiempo.
¿Significa que nunca debes hacerlo? No necesariamente. Ante un mes complicado, cubrir al menos la cantidad requerida puede evitar caer en incumplimiento. Sin embargo, convertirlo en una costumbre puede dificultar que salgas de la deuda.
Siempre que tus posibilidades lo permitan, procura pagar más del mínimo y evita seguir haciendo compras que aumenten el saldo mientras intentas reducirlo.
También puedes consultar tu historial crediticio periódicamente para conocer qué financiamientos están registrados a tu nombre y mantener mayor control sobre ellos.

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